EL TACTO EN LA
ENSEÑANZA. EL SIGNIFICADO DE LA SENSIBILIDAD PEDAGÓGICA
Como profesora me enfadé muchísimo y estuve a punto de
responder con un comentario insidioso y de amonestarla con una falta de
disciplina, Pero, en lugar de eso, me volví hacia Melanie y le pregunté:
«¿Estás bien?» «Sí», me contestó, pero era evidente que le ocurría algo esa
mañana. La rodeé con mi brazo y le pregunté si necesitaba ayuda Melanie volvió
a decir que ya estaba bien, pero pude notar que estaba a punto de llorar. Evité
hacerle cualquier comentario a Cornelia, y en ese momento sonó el timbre para
comenzar la clase siguiente. Más tarde, cuando ya casi había olvidado el
incidente, los alumnos de cuarto curso entraron en clase.Melanie estaba en ese
grupo Cuando pasó a mi lado, mi primera intención fue preguntarle cómo estaba.
Pero hubo algo que me hizo contenerme. Observé discretamente cómo se
comportaba. Durante la clase que siguió, Melanie se comportó como si no hubiera
ocurrido nada, por lo que tuve la corazonada de que debía dejarlo correr y no
preguntar más sobre el tema. Es significativo que desde entonces Melanie se ha
comportado en mi clase de forma completamente diferente. Antes del incidente
solía comportarse de forma áspera, poco participativa y, generalmente, poco
comunicativa. Pero desde que demostré mi preocupación por ella, parece como si
hubiera surgido entre nosotras una comprensión tácita.Esta nueva actitud ha
tenido un efecto positivo en su aprendizaje. Por lo tanto, el tacto incluye una sensibilidad de saber cuando
dejar pasar algo, cuando evitar hablar, cuando no intervenir o cuando hacer
como que no nos damos cuenta de algo. Una
forma especial de contenerse es la paciencia, la facultad de esperar una
ecuanimidad.De hecho, la paciencia ha sido descrita como una virtud fundamental
que todo profesor y todo padre deben poseer. La paciencia permite al educador
integrar al niño en el curso de las cosas necesario para crecer y aprender[P1] .
Cuando las expectativas y las metas han alcanzado niveles adecuados, la
paciencia nos permite no preocuparnos
cuando aquéllas no son alcanzadas todavía porque es
necesario más tiempo o porque es necesario seguir intentándolo. En nuestra
cultura occidental, los padres y los profesores suelen estar orgullosos y
felices de que sus hijos progresen más allá de lo previsto y de que aprendan
cosas mucho antes, y mucho más rápido o mejor que lo que normalmente se prevé.
Forma parte de la naturaleza de la infancia que el niño quiera crecer y
volverse más independiente Y forma parte de la naturaleza de la pedagogía que
los padres y profeso re- quieran que el niño crezca, progrese y aprenda. En
consecuencia, en lugar de contenerse, el adulto suele a veces empujar y forzar
un poco las cosas. Resulta difícil saber cuando hay que contenerse y esperar.
Por ejemplo, los adultos saben que la mayoría de los niños aprenderán a leer
con bastante facilidad cuando tengan la edad escolar adecuada. Pero el adulto
también sabe que, si se les fuerza un poco, muchos niños pueden ser capaces de
leer antes, y que si se les fuerza mucho pueden incluso leer a una edad sorprendentemente
temprana. Hay muchas cosas en el desarrollo del niño que no pueden forzarse y
para las que se requiere paciencia por parte de los adultos. Pero, como existe
la posibilidad de acelerar en cierta medida el ritmo con que los niños aprenden
y maduran, es muy tentador acelerar cosas a las que se debería dar su propio
tiempo y espacio. A veces resulta muy difícil para los adultos contenerse
cuando el niño parece no saber cómo hacer algo, cuando la persona joven se
equivoca de entrada, o cuando el alumno hace las cosas con una lentitud
desesperante. El
adulto se suele exasperar y se siente tentado a intervenir, para «ayudar,
cuando el niño debería o podría querer resolver la situación por sí mismo. [P2] A
veces el adulto se ofrece a hacerlo él mismo («¡Ven, déjame que te ate los
zapatos!), cuando en realidad el niño debería pensar sobre ello, aprender y
practicar. Por supuesto, desde el punto de vista del niño, los adultos siempre
tienen prisa Y el adulto no puede entender cómo el niño parece deambular cuando
hay otras muchas cosas importantes que precisan atención. Lo mismo ocurre en la
clase .Aunque unos cuantos niños no han acabado de entender o dominar un concepto o una habilidad, el profesor no
puede esperar, quiere avanzar y pone una prueba, con lo que muchos niños
aprenderán el significado del fracaso, de hacer mal las cosas y de la falta de
autoestima.
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El hecho de comprender cuándo hay que contenerse y esperar
cuándo hay que dejar correr las cosas, cuándo hay que esperar, cuándo conviene
«no darse cuenta, cuándo dar un paso atrás en lugar de intervenir, cuándo
prestar atención o interrumpirla, es un don para él desarrollo personal del
niño. Naturalmente, existen situaciones en las que la correcto e idóneo es
actuar de forma inmediata y directa; por ejemplo, no siempre cuando una clase
se descontrola, o cuando en una situación concreta existe demasiado riesgo o
peligro, resulta adecuado contenerse, pasar las cosas por alto, como cuando un
niño necesita enfrentarse a algo directamente, o cuando necesita, con toda
claridad, ayuda o consejo. Además, sería
un error pasarlo todo por alto, negarse a intervenir. Cuando se necesita la
responsabilidad activa del adulto. A algunos profesores y padres les es
prácticamente indiferente la que hagan sus hijos. Tienen tendencia a evitar la
responsabilidad directa, y, por lo tanto, a quedarse completamente fuera de la
relación pedagógica con la gente joven. Por ejemplo, hay profesores que se
sienten orgullosos de dejar que sus alumnos tomen todas las decisiones por sí
solos Igual que hay padres «permisivos que simplemente se niegan a reconocer la
necesidad de cualquier guía, dirección, compromiso restricción exigencia u
obligación por su parte en la que respecta a las experiencias cotidianas o las
decisiones importantes para la vida de sus hijos. Se sienten orgullosos de dar
a sus hijos «Libertad» total.Pero la libertad que no conoce fronteras o normas no es
verdadera libertad[P3] .
El tacto se manifiesta como receptividad a las experiencias
del niño En primer lugar, siempre hay que preguntarse ¿como vive el niño esta
experiencia? Durante el día, Willy, un niño de siete años, es un mago con el
monopatín y hace piruetas arriesgadas a pesar de que ya se ha hecho varios
maratones y magulladuras. Sus amigos le admiran por su valentía y su habilidad.
No es miedoso en absoluto.Pero durante la noche, cuando oscurece, Willy tiene
miedo de subir solo a su habitación para ponerse el pijama. Sus padres se han
dado cuenta Y aunque desean que supere su miedo a la oscuridad, se muestran
pacientes y comprensivos. Son padres con tacto y saben que el miedo de Willy a
la oscuridad es, objetivamente, infundado pero que,
subjetivamente, la experiencia es real para el niño. Los
padres no quieren cerrarse a la posibilidad de entender la experiencia de su
hijo.Además se han dado cuenta de que también para muchos adultos la oscuridad
tiene efectos amenazadores. Por lo tanto, les toca a los padres decidir como
actuar para ayudar a Willy a enfrentarse a sus miedos y a superar los
conflictos que le ocasionan.Para esto tienen que permanecer atentos al
significado que tiene para Willy su experiencia del miedo a la oscuridad[P4] .
No siempre resulta fácil ser abierto con la gente joven.La profesora de lengua
de Lauri se quedo sorprendida por las imágenes oscuras, la rebeldía, el odio
profundo y la culpabilidad que dominan todas sus redacciones creativas.La
mayoría de los profesores no dan nada por Lauri, que viste de forma
convencional y que desafía la prohibición escolar de no fumar en los lavabos
Pero la profesora de lengua no puede evitar sentir que esa actitud con Lauri es
un error. De alguna forma, Lauri parece sentir que su profesora de lengua si le
importaría leer sus poesías. La profesora le dice que estará encantada de
hacerlo y que evidencian el pesimismo y los conflictos de la adolescencia, pero
los poemas son excepcionalmente elocuentes y poderosos.Se trata de una chica
que escribe porque necesita escribir, tanto por razones personales como por
razones artísticas. Aunque la profesora no entiende realmente a Lauri, sin
embargo sabe que debe apoyarla, ser abierta y comprensiva con ella. Los padres
de Hank han solicitado una entrevista con su tutor y con el director de la
escuela. Están preocupados porque Hank, que sólo tiene diez años, muestra mucha
más predisposición por los amigos que ya conocen a algunas chicas, y por su
vida en la calle, que por sus trabajos de la escuela.Explican que Hank está muy
preocupado por su apariencia que le afecta que sus amigos no le consideren
legal y enrollado porque no les parecen adecuadas o que son maduras para su
edad, como deambular por las calles durante la tarde gastándose el dinero en
las máquinas, colgándose al teléfono con las chicas o viendo videos que
contienen material violento y explícitamente sexual.El tutor y el director de
la escuela saben perfectamente a que se refieren los padres de Hank conocen
bien las presiones que los grupos de adolescentes ejercen sobre los niños.En
este caso es muy significativo que el padre y la madre de Hank no estén simplemente
rechazando su comportamiento. Los padres deben intenta mantener una relación
abierta con él y por ello
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el tutor les recomienda que hablen con Hank con frecuencia
para que puedan explorar y establecer contacto entre sus sentimientos
respectivas Hank es un chico sensible que no quiere hacerse daño a sí mismo ni
a sus padres.Si se mantienen abiertos a la experiencia de Hank, haciendo algo
más que criticar y censurar su comportamiento, los padres pueden tratar de
favorecer las amistades positivas. Como también sería útil implicar más a Hank
en la vida familiar, y que pasen más tiempo juntos y hagan más cosas en
familia. Estar abierto a la experiencia del niño significa que hay que evitar
tratar las situaciones de una manera estándar y convencional. Significa que uno
tiene que tratar de ver más allá de las perspectivas que tiene el adulto el profesor y el padre- respecto a las experiencias del niño.
El tacto se manifiesta siendo sensible a la subjetividad
Intentar tratar al otro como a un sujeto en lugar de cómo a un objeto. Una
profesora habla sobre el efecto que tiene la ratio de alumnos en las clases
para poder adaptarse a la diversidad de cada niño. Empecé en septiembre con
veintidós alumnos en mi clase de sexto, ahora tengo treinta y uno y la diferencia
se nota muchísimo.Mientras que antes podía controlar las payasadas de Chrissy,
una de las alumnas con dificultades de comportamiento y aprendizaje, ahora, con
la cantidad de alumnos que tengo en clase, soy menos tolerante con ella. Tengo
menos tendencia a considerar sus necesidades y a ver cómo puedo hacer que sea
más participativa y tenga relaciones más productivas en clase. En lugar de eso
sé que me muestro menos tolerante. Suelo ver y tratar su comportamiento en
términos de la más pura gestión de la clase Mi preocupación ahora se ha
convertido en : ¿Qué hacer para que esté tranquila? Por ejemplo, sé que ayer
algo le preocupaba y supongo que tiene que ver con el problema que tiene en
casa .Pero, en lugar de intentar hablar con ella un momento aparte, todo lo que
puedo hacer ahora es disciplinaria. Me hace sentirme mal porque sé que, con un
poco de comprensión, puede hacerlo mejor…» Un estudiante se queja: «¿Por qué
tengo que estudiar todo este rollo? .Quiero ir a ingeniería y no veo el porqué
de aprender gramática.No aspiro a ser escritor ¡Esto sólo es una tortura!» Otro
alumno también se queja:
«¿Por qué estamos haciendo estos problemas de matemáticas?
No les veo absolutamente ningún sentido a estos ejercicios. Incluso mi padre
dice que se ha olvidado de las matemáticas de la escuela secundaria».Para los
profesores puede resultar frustrante oír:«¿Por qué tenemos que aprender esto?».
Algunos de ellos contestan:«Tenemos que hacerlo porque forma parte del
currículo ya es obligatorio» O bien: «Tenéis que saberlo porque puede salir en
el examen», o «Lo necesitáis para ir a la universidad».Estas respuestas son
convencionales, pero son débiles porque simplemente hacen referencia a la
autoridad del currículo, al examen o a la selectividad para entrar en la universidad.
Estas respuestas no tienen en cuenta el hecho de que, para estos estudiantes,
parte de su experiencia del aprendizaje todavía no tiene sentido ya veces
incluso resulta frustrante. Algunos profesores pueden tratar de justificar las
reglas gramaticales o las cuestiones matemáticas apelando a su aplicabilidad o
a su relevancia para el ideal de convertirse en una persona educada. Pero
incluso las respuestas pragmáticas e idealistas pueden no satisfacer a los
alumnos reacios. En cierto sentido, todas estas respuestas son insensibles a la
experiencia subjetiva que tienen los estudiantes del currículo. Por el
contrario, el tacto pedagógico trataría de ayudar a los estudiantes a
desarrollar un interés intrínseco en todos los aspectos de la lengua a las matemáticas
.Pero en el caso de que eso no fuera posible, una respuesta con tacto a la
pregunta de «¿por qué tenemos que estudiar todo este rollo?» debería, al menos,
ser receptivo a la experiencia subjetiva del propio aprendizaje del alumno. Una
metáfora subyacente para la enseñanza sugiere que, para venir a la escuela y
aprender cosas nuevas, los estudiantes tienen que cruzar barreras (por ejemplo,
una calle) para llegar aliado del profesor (la escuela).Pero un profesor que
vive de cerca la experiencia del niño puede no ser consciente de que el
estudiante está todavía intentando comprender las cosas «desde el otro lado de
la calle».Muchos profesores esperan simplemente que los estudiantes crucen
hasta donde él se encuentra.Éstos son los profesores que se sitúan frente a su
clase explicando cosas; su actitud es la de que depende de los alumnos «captar»
las explicaciones. Si no las captan, ¡pues mala suerte! Sin embargo, los
estudiantes pueden tener dificultades, falta de interés, o sencillamente pueden
no saber cómo cruzar aliado del profesor. El profesor parece tener una cierta
perspectiva, pasión concepción de
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la materia, y parece esperar que el estudiante tenga
idéntica experiencia. Pero lo que el profesor olvida es que el aprendizaje es
siempre una cuestión individual y personal. Un educador que tenga tacto se da
cuenta de que no es el niño sino el profesor quien tiene que cruzar la calle
para llegar aliado del niño. El profesor tiene que saber «donde está el
niño,«cómo ve el niño las cosas, cómo es que este estudiante tiene dificultad
en cruzar la calle para así entrar en los dominios del aprendizaje. El profesor
tiene que estar aliado del niño y ayudarle a localizar los lugares por donde
cruzar y encontrar los medios para que consiga llegar al otro lado, a este otro
mundo, con éxito. De hecho, en este gesto es donde yace el significado de
educare, «conducir hacia» el mundo, el mundo de la conciencia, la responsabilidad, la
madurez y la comprensión. [P5]
El tacto se manifiesta como una influencia sutil Estamos
siempre bajo influencia. Jason es un tipo corpulento. Cuando entra en clase
parece fuera de lugar, como si la clase fuera un bar o una sala de billar. Su
paso jactancioso y su físico musculado sugieren una madurez por encima de su
edad. No hay duda de que Jason cultiva una imagen «enrollada" de sí mismo.
A la profesora de lengua le gusta Jason, aunque a veces se pregunta cómo este
niño duro puede soportar las clases de poesía y las discusiones algunas veces
debates emocionalmente conmovedores que se provocan. La profesora empuja a
Jason a participar pero con cautela, para no forzarlo a representar su
personaje. Generalmente, Jason se sienta tranquilamente en el pupitre, que le
queda pequeño, no se muestra comunicativo pero tampoco ocasiona problemas. Por
su comportamiento, distanciado a veces, la profesora de lengua al principio.
había sospechado que Jason estaba tomando drogas. Pero mantuvieron una charla y
Jason le explicó que había estado trabajando hasta muy tarde como cocinero de
platos rápidos en un restaurante local. Hablaron un poco más y también le
explicó que necesitaba ese trabajo de tiempo parcial para ahorrar dinero para
una moto. Pero, según otros profesores Jason no hace nada fuera de la escuela,
casi nunca hace los deberes y tan pronto como pueda abandonará la escuela para
hacerse camionero. Un día, Jason entra en clase antes de hora y merodea con
torpeza alrededor de la
profesora. Es obvio que tiene algo en mente «Mira, he
escrito esto», dice, dejando un trozo de papel en la mesa de la profesora. Es
un poema. La profesora se sorprende de la calidad del escrito .«Es muy bueno,
Jason, me gustan las imágenes que usas». «Bueno, me gusta escribir poesía, dice
Jason, lo he estado haciendo durante algún tiempo… desde que empecé a asistir a
tu clase.Y luego añade, como con indiferencia: quizás puedas colgarlo. La
profesora ha estado colocando el trabajo seleccionado de algunos alumnos en un
tablero grande del vestíbulo. Como antes había sido profesora de una escuela
elemental, le ha complacido ver cómo les gusta a los alumnos de secundaria ver
expuestos sus trabajos. No es sólo prerrogativa de los alumnos de la escuela
primaria. Pero que Jason le sugiera que exponga su poema le sorprende.Le
sorprende que le preocupen cosas de este tipo, pero le complace poder hacerlo.
Más tarde, ese mismo día, se da cuenta de que Jason está enseñando el tablero a
un amigo. Éste poema de allí es mío. Algunas veces, los profesores no nos damos
cuenta de cómo influimos en nuestros alumnos, incluso en aquellos que menos
imaginamos. La influencia es tan sútil que en la rutina de la vida diaria no
llegamos a notarlo, hasta que, una vez en casa, nos damos cuenta por un
sorprendente incidente o reconocimiento ¿A qué se debe esta influencia? ¿Fue la
charla personal que mantuvo la profesora con Jason? ¿Fue su sensibilidad y la
forma como lo trató en las clases de poesía?
¿Fue el clima que creó entre los estudiantes el hecho de exponer los
trabajos en público? Quizás fue todo al mismo tiempo o quizás alguna otra cosa.
Se aprecia el tacto
en el estilo[P6]
de esta profesora y su respuesta a Jason Incluso cuando Jason le da el poema te
llega así, inesperadamente, se tiene que coger con alegría. No es el momento de
decir: bien Jason, pero has cometido errores de ortografía o Jason, el final no
es demasiado bueno, deberías cambiar las últimas líneas. La profesora sabe que
habrá oportunidad más adelante para ayudar a Jason a mejorar su poesía. Para
comenzar, puede intentar darle algunos consejos sobre la manera de acabar los
poemas, tratándolo como un tema general en clase. De esta forma puede volver a
influir sutilmente en Jason para que desarrolle su habilidad y comprensión de
la poesía sin señalar su trabajo y criticarlo prematuramente. Jason también nos
muestra qué fácil es juzgar mal a un niño o a una persona joven . Siempre hay
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formas de tocar a alumnos que otros pueden haber dado por
perdidos.
El tacto se manifiesta como seguridad en las diferentes
situaciones Existe un buen tono para cada situación. «¡Qué envidia me dá!», le dice una profesora
a otra, de alguna forma, ella siempre encuentra el tono adecuado con todos
alumnos y con todos los grupos. Este comentario encubre tanto un sentimiento de
inseguridad como de incompetencia. No importa lo bien que los profesores se
hayan preparado para una clase o una situación siempre existe un elemento de
incerteza en cualquier situación de enseñanza. La clase está trabajando en
diferentes proyectos en el laboratorio de ciencias. El profesor se mueve entre
los alumnos, haciendo una pregunta aquí, animando allá y proporcionando ayuda
al grupo que se la pide. Hay un agradable rumor de actividad productiva en la
clase. La profesora se siente contenta… hasta que Jack entra en clase haciendo
ruido. Llega tarde pero no intenta ser discreto. Al poco rato ha interrumpido a
varios grupos Toma, Kathy, te he traído tus deberes, grita mientras le tira un
condón en el regazo, te ayudaré con el sexo si tú me ayudas con las mates Kathy
le grita y el preservativo acaba en medio de otro grupo de alumnos. Hay risas y
el objeto vuelve a volar, expelido como un globo que se desinfla. Es
sorprendente la rapidez con que una situación de aprendizaje puede deteriorarse
y convertirse en un caos. La profesora dice: ¡Ya basta, un poco de orden!, pero
no sirve de nada. Este tipo de situación es, probablemente, el terror de muchos
profesores que empiezan (y de algunos experimentados también). Saber controlar
con seguridad las situaciones impredecibles es todo un reto. Las posibilidades
son numerosas: un alumno que réplica de manera provocadora e irrespetuosa; una
clase entera descontrolada; estudiantes que se niegan a hacer lo que se le
pide; un niño que reacciona con un ataque de histeria. Es en situaciones como
éstas cuando el profesor tiene que ser capaz de demostrar seguridad y tacto. Un
profesor que generalmente actúa con tacto ha aprendido a confiar en sí mismo en
situaciones y circunstancias siempre cambiantes. Y, lo que es más importante,
este tipo de profesor sabe comunicar
esta seguridad a sus alumnos. Naturalmente existen profesores que parece
que tengan seguridad en su capacidad para tratar las situaciones difíciles,
pero los estudiantes saben que esta seguridad es falsa. La falsa seguridad es
frágil y se rompe con facilidad ante cualquier conflicto o resistencia seria.
La falsa seguridad es infundada porque necesita sustancia donde hay un vacío.
Resulta difícil para un profesor falsear la seguridad o mantenerla a flote
durante mucho tiempo. En cualquier caso, la sustancia que falta es el tacto
solícito que garantiza la confianza de un profesor en sí mismo, y la confianza
de los alumnos. Por supuesto, existen formas de manejar situaciones sociales
mediante la intimidación, la dominación y el ejercicio autoritario del poder. Los profesores
que tratan estas situaciones sobre estas bases puede que tengan confianza en sí
mismos, pero no reciben la confianza de sus alumnos.[P7]
Y las relaciones entre los adultos y la gente joven que no se construyen sobre
la confianza han renunciado, al no hacerlo, a su legitimación pedagógica.
El
tacto se manifiesta como el don de saber improvisar Enseñar es improvisar[P8] .
«Esto es lo que le haré si veo a mi padre alguna vez» dice Martin, y lanza al
aire unos puñetazos. «Odio a mi padre».Cuando Martín vino a la guardería en septiembre
tenía cara de enfadado y se le veía un niño nervioso. La profesora se enteró,
por algunos comentarios, de que el padre de Martín había dejado a su mujer ya
la familia por otra mujer, y que, poco después, la madre de Martin había
buscado refugio para su soledad en un grupo religioso muy cerrado. Sin embargo,
su recién adquirida fe ya no le permitía realizar celebraciones de cumpleaños,
festividades especiales ni ceremonias navideñas y la vida en casa se había
vuelto difícil en el plano económico y emocional mente agotadora. Parece ser
que Martín culpa a su padre por todo lo que va mal en su vida Incluso en la
escuela, Martin se muestra a menudo resentido cuando las cosas no van como él
desearía. La profesora sabe que Martin es vulnerable, y se sale de la norma
para hacer que su vida en la escuela sea útil y relevante para los intereses de
Martin. Dentro de unos pocos días será el día del padre y los niños están
haciendo tarjetas de felicitación y regalos para ellos. Las celebraciones de
este tipo suelen crear problemas a las profesoras porque siempre
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hay varios niños que no viven con sus padres. Sin embargo,
Martín ha decidido hacer una tarjeta del día del padre para alguien. Más tarde,
ese mismo día, la profesora se sorprende al encontrar una persona desconocida
que se identifica como el padre de Martin y que pregunta si le permitirían
pasar la tarde con él en la escuela. La profesora le explica que la escuela
valora el hecho de que los padres se involucren en la educación y la lleva a la
sala de juegos, donde Martín está ocupado jugando. Internamente la profesora
está preocupada por su reacción ante el padre, pero cree que la experiencia
puede ser buena para él. Cuando Martín vé a su padre se pone en pié de repente,
luego se queda helado y se pone muy pálido. El padre se queda allí,
sorprendido, ya no muy seguro de si su presencia es buena .Hola, Martin», le
dice con suavidad, «quería verte». Pero Martin continúa inmóvil. La tensión
parece irrompible. Entonces, la profesora susurra en el oído de Martin: ¿Dónde
está la bonita tarjeta para el día del padre que has estado haciendo?» Martín
se gira, coge la tarjeta y se la tiende a su padre. Éste la recoge de la mano
de Martín, quien al poco se abraza a su padre. Hay muchas emociones mezcladas,
pero toda la angustia parece haber desaparecido del pequeño cuerpo de Martín.
Evidentemente, la profesora no quiere engañarse. Esta historia no es una simple
historia con final feliz ¿Cómo reaccionará la madre de Martin cuando sepa que
el padre de Martin le ha visitado? , y ¿será el padre fiable para el hijo? Pero
la profesora ha decidido llamar a la madre y hablar con ella sobre la necesidad
de Martin y quizás pueda sugerirle que el padre podría volver a tener una
presencia constante en la vida de Martín. La intención de la profesora es
tratar de resolver esta situación. Quizás pueda invitar al padre de Martín a
que lo visite en la escuela con regularidad. Todo depende de cómo se desarrolle
su conversación con la madre para lo cual la profesora tendrá que volver a
utilizar su habilidad para improvisar y decidir sobre la marcha qué decir, cómo
decirlo, y qué hacer. La enseñanza de
niños y jóvenes es difícil no simplemente por el hecho de que los profesores
están siempre ocupados y tienen que actuar; es difícil porque los profesores tienen
que actuar constantemente con mucho tacto pedagógico. Un profesor que sea algo
más que un mero instructor necesita saber constantemente lo que es
pedagógicamente correcto hacer o decir.[P9]
En otras palabras, como el músico de jazz que sabe improvisar cuando está
tocando una composición musical
(y de esta forma ganarse a la audiencia), el profesor sabe
cómo improvisar sobre el currículo con un efecto pedagógico (por el bien de los
estudiantes). Los criterios del músico de jazz son estéticos, mientras que los
del educador son pedagógicos. Y, por supuesto otra diferencia entre el jazz y
la educación es que la música es actuación artística y la enseñanza es
actividad pedagógica1
¿QUÉ SE CONSIGUE CON EL TACTO PEDAGÓGICO? El tacto
pedagógico es una forma de actuar en la educación .Se refiere a las formas en
que los padres y madres pueden actuar con los niños. Describe las formas en que
los educadores pueden actuar en las relaciones de enseñanza/aprendizaje. El
tacto pedagógico representa las diversas
formas en que cualquier adulto puede actuar de manera pedagógica con la
gente joven.
Si se actúa con criterio pedagógico se
influye sobre el estudiante, pero si esta influencia se realiza con tacto,
entonces no será autoritaria, controladora, dominante ni manipuladora respecto
al niño y no creará en la persona joven la sensación de dependencia o
impotencia.[P10] El tacto no es un término neutro Y el
tacto pedagógico también está gobernado por sensibilidades normativas. Sea lo
que sea lo que hagamos como padres o educadores, nuestras acciones pedagógicas
están siempre informadas por nuestros propósitos normativos: siempre
pretendemos actuar en el bien de los niños o de la gente joven de los que somos
responsables. ¿Qué se logra con el tacto pedagógico? El tacto pedagógico hace
lo que es correcto o bueno para el niño Pero ¿cómo sabemos qué es lo bueno o lo
correcto? Si uno no puede ir al nivel abstracto de la teoría moral crítica para
responder a esta pregunta de manera general, entonces tiene que ir al nivel
concreto de la experiencia diaria para observar lo que consigue el tacto en las
situaciones o circunstancias concretas. Sabemos, por nuestra propia experiencia
de la
1 Es bastante común referirse al «arte» de enseñar (en contraposición a
la «ciencia» de enseñar), pero probablemente éste es un concepto poco
afortunado Si enseñar fuera un «arte» ,la clase seria una «obra de teatro, un
acto o algún tipo de realización o producción artística Pero los profesores no
enseñan para ser vistos y admirados por su habilidad artística de «actuar» El
objetivo de enseñar radica en el intento de la relación pedagógica entre el
adulto y el niño, o el profesor y el estudiante
23
convivencia con niños, qué tipo de acciones se corresponden
con la esfera del tacto pedagógico. En los apartados siguientes se sugiere que
el tacto pedagógico permite lo siguiente: preservar un espacio para el niño,
proteger lo vulnerable, evitar que se haga daño, recomponer lo que se ha roto,
reforzar lo que es bueno, resaltar lo que es único y favorecer el crecimiento
personal.
El tacto preserva el espacio del niño El crecimiento
personal y el aprendizaje necesitan espacio. Corey perdió completamente su
atractivo y su seguridad cuando presentaba los resultados del experimento de
ciencias delante de toda la clase en décimo curso, ahora sienta tanta vergüenza
que quiere que se la trague la tierra para no tener que volver a enfrentarse a
su clase. Los otros niños se han dado cuenta de su lucha interior y algunos se
han empezado a reír disimuladamente, mientras que otros se han sentido tan avergonzados por Corey que
hacen como que no lo han notado, lo que contribuye a hacer la situación aún más
difícil Corey se ha quedado de pie paralizada.Se le crispa la cara. El silencio
se hace insoportable. Pero la profesora rompe el hielo dándole a Corey un trozo
de tiza y pidiéndole si podría resumir sus descubrimientos en dos o tres puntos
Corey tiene la oportunidad de ponerse cara a la pizarra y recomponerse sin que
los demás le vean la cara. Mientras tanto, la profesora hace algunos
comentarios para toda la clase que ayudan a Corey a retomar el hilo. Corey
acaba por hacer una presentación decente y la profesora al final le dice:
“Gracias, Corey, has pasado por un momento difícil. Pero todos tenemos momentos así Lo has resuelto
bien[P11] ”. Lo que ha hecho la profesor de Corey ha
sido hacer que una experiencia difícil y embarazosa sea llevadera.Su
intervención ha hecho que la experiencia de Corey sea más suave, llevadera, que
sólo sea un momento difícil del que Corey no se sentirá orgullosa, pero
que, sin embargo, puede aceptar. La
profesora intervino para rescatarla de la situación, pero en lugar de hacer que
la posición de Corey como presentadora fuera imposible (por ejemplo, si hubiera
sugerido que se sentara), le ayudó a preservar su espacio, como así fue,
dándole pie a que controlara la situación. Después de su intervención, se
retiró rápidamente para poner de nuevo la situación en sus manos.
El tacto significa retirarse cuando sea posible, pero
mantenerse disponible para cuando las situaciones se vuelven problemáticas. Al
retirarse, el adulto crea el espacio en el que al joven se le permite tomar
decisiones y actuar por sí mismo [P12] y a su manera. Sin embargo, hay una
diferencia entre retirarse con tacto y alejarse completamente solo con sus
propios recursos. Este enfoque educativo de laissez faire a veces se confunde
con el progresismo democrático centrado en el niño. A un niño se le debe dar
la libertad de cometer errores y aprender de forma autónoma[P13] . Pero abandonar la relación pedagógica
totalmente y dejar al niño libre para que tome decisiones y elecciones para las
que puede que no esté preparado es falso tacto. En muchas familias los adultos
pueden estar demasiado preocupados con sus propios asuntos para ser conscientes
de lo que ocurre en la vida interior del niño. La buena comunicación mantiene
un nivel de intimidad sin sofocar la necesidad del niño de su espacio personal.
En la mayoría de las familias los adultos probablemente se comunican demasiado
poco con sus hijos, pero el lado positivo de esta situación es que les permite
desarrollar una vida interior. Los padres sobre protectores o entrometidos se
comunican demasiado con su hijo entrometiéndose en los pensamientos, los
sueños, la imaginación y los sentimientos del niño. Una relación comunicativa
equilibrada potencia una mayor oportunidad para el conocimiento de uno mismo,
mientras que la humana satisfacción de proximidad e intimidad fomenta la
sensibilidad Pero en la mayoría de las familias la falta de comunicación es
probablemente más normal que el exceso de comunicación. Los padres entrometidos suelen sospechar de sus hijos y,
por lo tanto, esos niños pueden tener una mayor necesidad de guardar algunas
cosas en secreto sin decírselas a sus padres. De esta manera se desarrolla una
lucha silenciosa entre la necesidad de autonomía del niño y el deseo de los padres de
controlar sus asuntos[P14] . Naturalmente, una forma de descubrir el
secreto de alguien es buscar la evidencia de la supresión que nos dirá alguna vez
la naturaleza o localización del secreto (por ejemplo, el preadolescente que,
de repente, evita desnudarse delante de sus padres). Los profesores no sólo
deberían ser conscientes de la necesidad que tiene el niño de apoyo de espacio
personal, también tienen que ser conscientes tanto del exceso como de la falta
de comunicación en casa. La forma en que el niño se comunica en casa puede
afectar
24
a su preparación para compartir sus pensamientos y
sentimientos y su disposición a correr riesgos en la escuela.
El tacto protege lo que es vulnerable La vulnerabilidad del
niño debilita al adulto. El profesor de educación física ha llevado a su clase
a nadar. La mayoría de niños está disfrutando, ya algunos les tiene que ayudar
a mejorar su estilo. Ve que Stephen, un buen nadador, está encima del trampolín
Stephen se queda allí de pie durante un rato, calculando la distancia a la
superficie de la piscina. Quiere con todas sus fuerzas seguir el ejemplo de
algunos de sus amigos y hacer un buen salto Pero simplemente no puede superar
su miedo. Los amigos le gritan que salte y que vaya a jugar al agua, pero
Stephen sacude la cabeza y simula que le gusta estar allá arriba, en el
trampolín "¡Luego!», les contesta "Estoy descansando » .Al final,
cuando nadie le mira, Stephen se baja del trampolín y salta al agua para unirse
al juego. El profesor, que ha presenciado su lucha, se da cuenta de que hubiera
sido un error intervenir para animar a Stephen a superar su miedo y de esta
forma llamar la atención de sus compañeros. Más tarde, encuentra una
oportunidad discreta para darle a Stephen un consejo o dos, y ayudarle a hacer
su primer salto. Antes de que acabe la clase de natación, Stephen se aventura
de nuevo a subir al trampolín y al final consigue saltar. Después de eso,
intenta unos pocos saltos más. Es evidente que Stephen está rebosante de
alegría por su recién adquirida valentía y habilidad. El profesor se da cuenta
y lo elogia: "iMuy
bien, Stephen! Me gusta la forma que tienes de estirar los brazos y las piernas
al saltar[P15] » Un educador que tenga tacto es capaz de
discernir las cualidades en un niño que son positivas pero que al principio
puede parecer debilidades. En lugar de hacer caso omiso de esas situaciones, el
tacto requiere que uno evite o deje pasar las situaciones tratándolas como
vistas-pero-sin-prestarles-atención» o como "secretos compartidos». A los
adultos, a veces, les resulta difícil hacer esto Por ejemplo, los profesores
que vuelven a trabajar a la escuela para obtener alguna calificación extra o
para promocionarse, suelen experimentar una vulnerabilidad extrema en los
exámenes o cuando tienen que actuar delante de sus compañeros en las clases de
la universidad.
Sin embargo, estos mismos profesores adultos pueden ser
bastante insensibles a la vulnerabilidad y a la debilidad de sus alumnos. Sin
embargo, generalmente, los adultos suelen sentirse receptivos y compasivos
cuando se dan cuenta de lo vulnerables que son los niños. La indefensión y la
relativa debilidad del niño hacen que el adulto sea tierno, bueno. Podríamos
decir que la debilidad y la vulnerabilidad del niño debilitan al adulto y le
exigen que se sienta responsable de él. Son pocos los adultos que no sienten el
poder del llamamiento que les hace un niño pequeño. En la misma medida en que
el niño es vulnerable; el adulto experimenta una petición inmediata que procede
de la indefensión y vulnerabilidad del niño. No es mediante su poder, sino
debido a su vulnerabilidad, por la que el niño consigue transformar la
brusquedad y desconsideración del adulto en amabilidad y consideración. De
alguna forma, es la falta de poder del niño y su desprotección la que le hace
peculiarmente independiente del adulto.El niño hace una demanda al adulto que
evita la arbitrariedad y el abuso de poder intencionado por su parte. El adulto
que abusa de su poder contra un niño sufre una derrota moral.
El tacto evita el dolor El dolor debe poder relegarse al
olvido. Cuando Sheila vuelve a casa de la escuela, vé a su novio pasar con su
moto nueva Ella le dice: No te olvides de mañana». Le hace un gesto y sonríe
pensando en su cita. Él se marcha con su ruidosa moto. Sheila todavía mantiene
la sonrisa en la cara cuando, de repente, aparece un coche en la carretera. La
motocicleta vira bruscamente y gira en el aire. Como un muñeco, Tom cae
rodando, golpea a otro coche y, finalmente, queda tendido en la carretera.Esa
noche Sheila se despierta gritando. Tenía una pesadilla. Su madre entra en la
habitación. Sabe que no tiene ningún sentido decirle a Sheila que debe
olvidarse del accidente. Continúo viéndolo, mamá, una y otra vez ¿Qué puedo
hacer para dejar de verlo?". Su madre simplemente se sienta a su lado,
abrazándola, de la forma en que solía hacerlo cuando Sheila todavía era
pequeña.Es una suerte que Tom esté vivo", le dice a Sheila «Necesitará tu
amistad ahora, mientras esté convaleciente. Tú puedes ayudarle con sus
deberes». Se quedan así sentadas, juntas madre e hija, en la oscuridad de la
noche. La madre de Sheila trata de ayudarla a combatir ese recuerdo. No ha
olvidarlo en un sentido absoluto, porque no se puede borrar lo que
25
nos ocurre. Pero sí se puede intentar hacerlo más llevadero,
y por tanto olvidarlo en el sentido de que el trauma se borra de la memoria de
la experiencia. Una experiencia que se puede olvidar es una experiencia que no
se vuelve discontinua con las demás experiencias y, por lo tanto, no es
discontinua con el sentido de nuestra propia identidad. Las experiencias
discontinuas son las experiencias que han dejado heridas profundas y dolor en
la historia personal de un sujeto. Por ejemplo, un niño pierde a uno de sus
padres por muerte o por divorcio. Esta pérdida puede convertirse en un recuerdo
traumático que debe ser reprimido por la persona para poder seguir viviendo.
Sin embargo, los recuerdos perjudiciales se olvidan sólo en apariencia .Aunque
no como una falta de confianza puede
reaccionar de forma más pasiva puede crecer inseguro o desconfiando de sus
propias habilidades. La falta de confianza o la sospecha hacen que la verdadera
pedagogía sea casi totalmente imposible. Los adultos que no son capaces de tener y mostrar confianza en los niños son
incapaces de ser verdaderos pedagogos, sea como profesores o como padres[P16] . Ésta puede ser la circunstancia de
aquellos adultos que han perdido su confianza en el mundo y en los demás. Si yo
no confío en los demás, si estoy bajo sospecha y no puedo vivir con seguridad y
esperanza, entonces no puedo ser capaz de apreciar la confianza por el bien del
niño. La sospecha provoca negatividad, maldad, perversidad, incluso el mal.
Suele provocar sospecha y desconfianza en los niños: «¿Por qué has tenido que
volver a hacerlo?, «¿No puedes hacerlo nunca bien?", «¿Por qué voy a
creerte esta vez?, «Sé que no serás capaz de hacerlo!, «¡Ya sé que no puedo
confiar en ti!, «¿Qué has hecho ahora? Un niño que oye o siente a un adulto
decirle: «¡Sabía que no podía confiar en ti!, queda atrapado en una esfera en
la que es difícil encontrar el tono adecuado. Esto puede provocar en el niño
miradas furtivas tartamudeo pausas extrañas, una mirada abatida o una
propensión a pedir siempre disculpas o a decir las cosas que se supone que el
adulto quiere oír y el adulto verá confirmadas sus sospechas y pronto su
relación pedagógica se convertirá en una relación de poder y manipulación, una relación
en que el aprendizaje se convierte en una farsa.
El tacto resalta lo que es único Hay que estar siempre
atentos a la singularidad del niño. El otro día pensé de nuevo en Henry. Henry
podía parecer un niño corriente. Al menos eso es lo que los comentarios de sus
profesores reflejaban en sus informes. Era el tipo de niño que apenas se deja
notar, aunque se sentara en la primera fila en mi clase de quinto curso.
Físicamente Henry parecía una persona mayor con sus gafas bifocales. Estaba un
poco rellenito, andaba como un pato y tenía dificultades en la clase de
educación física. Sin embargo, Henry tenía una buena disposición y naturaleza y
una extraña madurez en su forma de hablar que todavía se destacaba más por su
acento judeo-británico. Henry tenía un nivel bajo en casi todas las
asignaturas. En matemáticas tenía serias dificultades. Pero me quedé realmente
sorprendido por su misteriosa afición por el pensamiento y el lenguaje poético.
Resulta sorprendente que un niño que aparentemente es tan mediocre en
prácticamente todas las asignaturas pueda escribir poemas tan buenos y bien
construidos. De hecho, los demás profesores de la escuela primaria de Henry
también se sorprendieron cuando se enteraron de la oculta habilidad de este
chico, que tampoco estaba entre los preferidos de sus compañeros. Pero este
curso ha sido un año increíblemente productivo para Henry iSe siente tan
especial! Con algo de aliento y preparación, Henry escribió poemas sobre
acontecimientos importantes de su joven vida. Incluso publicó en una revista
literaria regional. Sus padres se mostraban ambiguos sobre el talento recién
descubierto de Henry Hubieran estado más satisfechos si hubiera sacado mejores
notas en matemáticas. Henry estaba haciéndolo lo mejor que podía, pero no podía
satisfacer las ambiciones que tenían para él. Cuando Henry pasó a sexto y luego
a la secundaria, sus padres sin dudan sintieron un gran alivio de que su
fascinación por el lenguaje poético cesara de repente. Fue en noveno curso
cuando por casualidad me encontré con Henry. Estaba visitando la escuela donde
estudiaba «Bueno, Henry», le dije, «me ha encantado verte, me preguntaba a
menudo qué habría sido del poeta». Henry admitió tímidamente que durante los
últimos cuatro años había abandonado sus actividades como poeta iY eso fue
todo! Además, escribir poesía ya no era verdaderamente su fuerte Creo que le
lancé una mirada de asombro y luego nos dimos la 'mano y nos despedimos.
26
Pero antes de que se acabara el día, el director de la
escuela me entregó un sobre «iDe parte de Henry!» Dentro había tres poemas.
Sonaban como una inequívoca promesa, a pesar de tener un título muy poco
original: «Odas a un profesor» Me sobrecogí y pensé: «Un poeta después de
todo». El tacto descubre lo que es único y diferente de un niño e intenta
resaltar su singularidad. En cambio, un profesor sin tacto es incapaz de ver
las diferencias entre los niños. Un profesor que no tiene tacto trata a todos
los niños de la misma manera[P17] , en la falsa creencia de que ese tipo de
aproximación sirve al principio de justicia equitativa ya la coherencia. Por
supuesto, todos los niños no son iguales en temperamento, habilidad ni
antecedentes. Preocuparse por la igualdad entre los niños todavía puede
significar que uno es capaz de ver la singularidad y la diferencia entre ellos.
El tacto pedagógico sabe cómo discernir y evaluar la singularidad. El tacto
pedagógico pretende realzar la diferencia, esa «diferencia» que marca en un
niño el crecimiento personal y la evolución. Todos los pedagogos deberían
hacerse constantemente estas preguntas: ¿en qué sentido se diferencia este niño
de mí y de los demás?, ¿cómo puede este niño ser diferente?, ¿en qué quiere ser
diferente? , ¿Qué puedo hacer para ayudar a este niño a que se dé cuenta de su
singularidad?
El
tacto favorece el crecimiento personal y el aprendizaje[P18] El crecimiento personal es un aprendizaje
profundo. En una clase de lengua del undécimo curso, se asigna a cada alumno
una historia corta que deberán discutir e interpretar. La profesora trata de
transmitir a todos los estudiantes lo importante que es leer todas las
historias: No querréis discutir una historia que no haya leído nadie más de la
clase. Leedlas porque son interesantes, y también por respeto a los compañeros.
Esto lo entendieron todos los alumnos. (Parecen desconcertados durante un
momento cuando la profesora menciona de pasada la frecuencia con que los
profesores se preparan y discuten sobre algo que los estudiantes no se han
molestado en leer). Llega el momento en que todos han leído cada una de las
historias y varias veces la que se encargan de presentar. Las discusiones se
animan a veces, las interpretaciones son solícitas y personales. Como todos los
lectores, los estudiantes tienen la tendencia a
interpretar las historias en el contexto de su propia
experiencia. Cuando Stefan busca las palabras adecuadas para explicar que la
historia que ha presentado Laurie, aunque es entretenida, no le aporta nada a
él, la profesora le pide permiso para parafrasear su profesión. Utilizando las
palabras de Stefan, muestra con habilidad la distinción entre literatura de
evasión, que fundamentalmente entretiene, y la literatura interpretativa, que
profundiza nuestra comprensión. Ambas formas de literatura son valiosas .Y, por
supuesto, ocurre que lo que para una persona es literatura interpretativa es
literatura de evasión para otra a la que sólo le divierte pero no le
afecta. Como consecuencia de la
mediación de la profesora, tanto Stefan como Laurie encuentran su respuesta personal
a este texto literario confirmada por los conceptos literarios que la profesora
ha empleado. La firmada por los conceptos literarios que la profesora ha
empleado. La profesora está contenta porque, para ayudar a clarificar las muy
diferentes reacciones al texto de Stefan
y Laurie, ha conseguido anclar su
aprendizaje de una forma que probablemente será difícil de olvidar. Entenderán
que la literatura interpretativa es el tipo de literatura que cautiva a una
persona aunque pueda dejar indiferente a otra. Todos hemos leído alguna vez un
libro que, como una melodía persistente, no nos permite escapar. Debemos darle
un sentido, interpretarlo. Recomendamos el texto a nuestros amigos con la
esperanza de poder discutirlo con ellos. La literatura interpretativa es la
literatura que me permite interpretar el texto mientras que, de alguna forma,
el texto me interpreta a mí. La literatura de evasión, por el contrario, puede
ser valorada por la experiencia o la emoción que me proporciona. Pero la
experiencia de leer literatura de evasión es breve, y se olvida pronto, como
una taza de café que tomamos porque la necesitamos un domingo por tarde. En la
clase de al lado, del curso duodécimo, otra profesora, dicta una definición de
literatura interpretativa. Todos los alumnos están tomando nota en sus
libretas. No están personalmente involucrados con estos términos. No hay tiempo
en esta clase para utilizar el método del debate entre los estudiantes porque
la profesora siente la presión de preparar a los alumnos para los exámenes
finales. Ella confía en que los alumnos respondan adecuadamente a una pregunta
de elección múltiple sobre el concepto de literatura interpretativa. Sin
27
embargo, no es
probable que este concepto les ayude a dar sentido a su experiencia personal de
leer literatura.[P19] Los alumnos de undécimo, tienen un a
experiencia de su aprendizaje completamente diferente a los de duodécimo curso.
En realidad, éstos últimos no poseen de verdad las historias y los conceptos
que están empollando para los exámenes, no pueden convertir este aprendizaje en
algo que les es propio. Evidentemente, el método más indirecto de enseñar
literatura mediante el debate en clase parece mucho menos eficaz en términos
temporales, mientras que el enfoque aparentemente más eficaz de dictar apuntes
y empollar para los exámenes ahorra mucho tiempo e incluso permite incluir más
contenido en el currículo. Sin embargo, el enfoque más eficaz falla finalmente
porque los estudiantes sólo logran un conocimiento superficial que se olvida con
mucha mayor facilidad. Esta contraposición ilustra varios puntos. El método de
enseñar/aprender una materia concreta tiene consecuencias por la forma en que
se aprende el contenido. No sólo está sobre el tablero la eficacia y la
efectividad. También las relaciones entre el profesor y los estudiantes
presentan una calidad pedagógica diferente: más dialéctica en la clase de
undécimo. En la primera, la profesora se deja guiar por las consideraciones de
eficacia temporal. En la otra, la profesora se deja guiar por las
consideraciones de relevancia que puede tener para las vidas de sus alumnos.
Toda educación es normativa. La cuestión es si el profesor será o no capaz de
optar por las normas pedagógicas antes que por las normas no pedagógicas. El
aprendizaje es un proceso de explicación y de clarificación desarrollado
progresivamente a partir de experiencias que inicialmente son más o menos
prerreflexivas. Los niños y los jóvenes aprenden a vivir en el mundo y a
interactuar con algunos de sus aspectos significativos, como la lectura o la
literatura. Luego aprenden a reflexionar sobre el mundo, y concretamente sobre
sus experiencias respecto a él, siendo capaces, por ejemplo, de distinguir
entre la literatura recreativa y la literatura que se disfruta por las percepciones
que nos proporciona. Tenemos que dejar de considerar las cualidades
superficiales de una clase para fijarnos en la forma en que el profesor la
presenta a los estudiantes[P20] . Veremos que tanto la selección del
contenido del tema como la forma y el tacto con que el profesor enfoca la
enseñanza de ese contenido casi siempre tienen consecuencias para el desarrollo
personal y el aprendizaje y que
pueden afectar al carácter del niño ya la capacidad de
reflexionar y formarse un sentido crítico del mundo. El tacto pedagógico favorece la
responsabilidad personal para el estudio y el aprendizaje en la gente
joven. [P21]
¿CÓMO CONSIGUE EL TACTO PEDAGÓGICO LO QUE CONSIGUE? El tacto
pedagógico consigue lo que consigue ejercitando una cierta sensibilidad
perceptiva, así como practicando una preocupación afectiva por el niño activa y
expresamente. Por una parte, el tacto pedagógico confía en nuestra habilidad para detectar
las necesidades de un niño y también sus posibilidades concretas[P22] . Esto significa que el tacto pedagógico
sólo puede funcionar cuando los ojos y los oídos del pedagogo buscan de una
forma afectiva y receptiva el potencial del niño, e intentan saber hasta dónde
puede llegar. Esto requiere una percepción orientada hacia la singularidad del
niño, y utilizar una multiplicidad de perspectivas, consideraciones y
estrategias ventajosas con el objeto de obtener una visión y una interpretación
pedagógica del niño. Es importante
contrastar la receptividad de la sensibilidad para el tacto, con la tendencia a
ver y oír sólo lo que uno quiere ver y oír sobre un niño. Esta tendencia puede
llevar a la formación de juicios, estereotipos y clasificaciones inflexibles, a
ver sólo el comportamiento externo de los niños y no su vida interior y sus
intenciones y proyectos individuales. Por otra parte la mirada sensible del
tacto nos devuelve el reflejo de su mirada afectiva. El tacto hace lo que hace utilizando los
ojos, el lenguaje, el silencio y los gestos como recursos para mediar su
trabajo afectivo. [P23] Podemos comparar la mirada analítica y
distante que observa y juzga fríamente desde arriba, con la mirada compasiva
que establece un contacto y busca la comprensión pedagógica en el diálogo con
los niño. El ojo que sólo observa el comportamiento de los niños los convierte
en objetos, mientras que el ojo que logra establecer un contacto con ellos hace
que las relaciones personales sean posibles. Sabemos la diferencia que existe
en estos dos tipos de miradas cuando pensamos en las ocasiones en que,
interactuando con otra persona, tenemos la sensación de que no está conversando
con nosotros de verdad, sino que nos está estudiando. En este último caso, la
otra persona no me está mirando sino que está mirando mi cuerpo, mis manos mi
cara,
28
mis piernas: el otro «me está analizando» y, por
consiguiente, «pasando por alto» quién es mi cuerpo. La mirada objetiva no
puede mediatizar mi acción si quiero tener tacto, de la misma forma que mi oído
objetivo no puede pedirle a mi boca que mediatice la respuesta solícita de un discurso
realizado con tacto. Si no puedo oír los sonidos de la vida interior del niño
que me habla, me resultará imposible realizar un discurso con tacto. En los
apartados siguientes haré algunas sugerencias sobre cómo el tacto puede estar
mediatizado por nuestro discurso, nuestro silencio, nuestros ojos, nuestros
gestos, el ambiente en que nos desenvolvemos y nuestro ejemplo.
El tacto trabaja con el habla El tacto crea un clima
positivo en el habla. La profesora dice: «Ahora quiero que saquéis el libro y lo
abráis por la página 87 iNo quiero oír hablar a nadie! Primero leeréis las
instrucciones de la lección catorce y luego respondéis a las preguntas sobre la
lectura». Otra profesora dice: «Parece que Kathy está preparada para un cambio
de ritmo ¿Estamos los demás preparados también como Kathy? ¿No os parece que es
un buen momento para que discutamos la poesía que ayer nos pareció tan
intrigante? Vayamos a la página 87 y lo vemos». Ambos tipos de discurso suelen
darse con frecuencia en las aulas ¿Cuáles son algunas de las implicaciones de
la forma en que estas dos profesoras tratan a sus alumnos? La diferencia entre
la primera profesora y la segunda es que la primera se coloca a sí misma en el
centro («Quiero que abráis el libro por la página 87»), y la segunda parte de
la situación de los alumnos, apelando a la relación que los estudiantes
mantienen con el texto «Vayamos a la página 87»). Aun cuando no sepamos nada
más sobre estas dos profesoras, notamos una diferencia en el tono en que cada
una se dirige a los niños. En el caso de la primera existe una cierta distancia
entre la profesora y los alumnos; la forma de hablar de la profesora parece
reflejar una actitud hacia la clase de «haced esto, haced aquello».Por el
contrario, la segunda profesora parece que establece un contacto con los niños;
su forma de hablarles refleja compromiso, conexión, relación Mientras que la
primera habla utilizando con dureza el pronombre de la primera persona,
"Yo» , la ironía es que es la segunda profesora la que, al evitar usarlo
con demasiada frecuencia en
su charla, logra crear un clima en el habla que corresponde
al contacto personal. El tipo de discurso que gobierna un aula o una escuela
puede evitar, o contribuir a, una sensación de contacto entre los profesores y
los niños. Este clima está en función de la relativa presencia o ausencia de un
cierto tacto en la forma en que, por ejemplo, el profesor llama a un
estudiante, le da instrucciones, le hace sugerencias, le ofrece explicaciones,
etcétera. Todos notamos la diferencia entre el clima que crea un profesor que
se dirige a sus alumnos por el nombre propio y el que crea otro que siempre se
dirige a ellos por los apellidos; o el profesor que dice: «¿No puedes sujetar
bien el boli?», en contraposición con un profesor que pregunta: «¿Puedes coger
el bolígrafo como yo lo hago?»; un profesor que manda: «iPracticadlo!», frente
a un profesor que dice: «¿Estamos preparados para practicarlo?»; un profesor
que después de la intervención de un alumno ordena: «Vale, ahora ya te puedes sentar!»,
y un profesor que dice: "iGracias por tu aportación!». Para bien o para
mal, la mayoría del tiempo escolar se llena con la voz del profesor, y,
evidentemente, la voz es un medio fundamental de contacto entre los seres
humanos. Eso es por lo que es tan importante darse cuenta dé la gran variedad
de inflexiones timbres y calidades del tono de los que la voz es capaz. Una voz puede
resultar áspera o suave, arrogante o modesta, degradante o alentadora
indiferente o afectiva deprimente o que levante el ánimo, agria o feliz,
nerviosa o tranquila.[P24] Después de muchos años, puede que todavía
recordemos la sensación especial que nos produjo un comentario importante hecho
con tacto por nuestra madre padre profesor, amigo o amante, aun cuando no
podamos recordar las palabras exactas que nos dijeron. Es el tono lo que nos
marcó, y la atmósfera que se creó con la voz que recordamos. Todos hemos vívido
situaciones en que nos hemos enfadado por un tono de voz descontento crispan te
o quejumbroso. Ese tono de voz nos estimula a rebelamos o a resistimos. Por el
contrario, un comentario suave y con tacto puede hacer que nos mostremos más
agradables y que veamos las cosas bajo una perspectiva diferente. En ambos
casos el efecto que provoca no es sólo cuestión de las palabras que se
utilizan. Es también el clima que crea la voz lo que marca la diferencia. Las
mismas palabras, dichas de forma diferente pueden producir el efecto opuesto.
29
Un
buen profesor sabe que los niños que están nerviosos o hiperactivos se pueden
llegar a calmar utilizando con ellos un tono de voz tranquilo[P25] . Las personas tienen tendencia a subir el
tono de la voz cuando quieren disciplinar a un niño o a un grupo de niños Pero
un profesor que tenga tacto sabe la útil eficacia de la menor inflexión del
tono de tristeza. La voz utilizada con tacto favorece el contacto. Cuando
existe un contacto genuino entre el adulto y el niño (y no me refiero, por
supuesto al tipo de voz de santo remilgada y excesivamente comedida), deja poco
espacio a la negatividad ya la necesidad de «disciplina y castigo». Es difícil
sobrestimar la relevancia de la voz y el clima del discurso en las relaciones
pedagógicas dentro de la clase. Si vivir con los niños es una cuestión de
tacto, tenemos que tener en cuenta el tono de nuestra voz, la forma en que les
hablamos. Nuestra primera reacción debería ser sustituir el discurso sin tacto
por un discurso con tacto. No parece demasiado difícil aprender a utilizar
tipos de expresiones, fórmulas, tonos de voz y formas de hablar que favorezcan
una relación de contacto. Pero, probablemente, las fórmulas estereotipadas de
un discurso que aparenta reflejar un comportamiento con tacto tienen poco en
común con el tipo de discurso que genera la propia solicitud. La táctica de una
persona especialmente entrenada para realizar ventas constituye un buen ejemplo
de ello. El comercial se ha entrenado en el empleo de ciertos gestos (saludar,
por ejemplo, estrechando la mano del posible cliente) y de técnicas verbales
(por ejemplo, dirigirse al cliente por su nombre propio), para crear una
relación instantánea de «cercanía», "cordialidad» y "amistad». Pero
mucha gente nota rápidamente que esta relación instantánea no es auténtica sino
falsa. No se consigue establecer una sensación de conexión, mediante una serie
de prácticas de discurseo, porque ninguna serie fija de modelos y fórmulas
permitirá hablar con tacto en cada situación específica.
El
tacto trabaja con el silencio El tacto crea un clima positivo en el habla[P26] . Kenny está completamente exaltado Ha
acabado su redacción a toda prisa pero la profesora le señala que no ha acabado
del todo. Se ha saltado varios apartados, no ha comprobado bien la ortografía y
su letra es horrorosa. La profesora intenta que Kenny sea razonable ¿No crees
que puedes hacerlo mucho mejor?», le pregunta la profesora. Pero
Kenny no está de acuerdo. Probablemente, le parece poco
razonable la pretensión de la profesora de que sea razonable " Yo no lo
vuelvo a repetir todo otra vez» , dice Kenny enfáticamente. Pero su profesora
insiste en que ella no puede aceptar un trabajo que está por debajo de su nivel
y, por lo tanto, que no está realmente acabado. Le dice a Kenny: «Mira, si rió
pudieras hacerlo mejor de lo que este trabajo sugiere, te lo aceptaría. Pero yo
te conozco, Kenny respeto tu inteligencia y tu capacidad. En mi opinión eres un
buen estudiante» Kenny vuelve a su sitio enfadado y de forma ostentosa se niega
a rehacer el trabajo. Se queda ahí sentado, desafiante, con los brazos
colgando, los libros cerrados, mirando directamente hacia adelante, murmurando
que ya ha hecho bastante. Algunos niños lo miran con curiosidad Kenny está
intentando exhibir su confrontación y su resistencia. Seguramente va a tener
problemas con la profesora. Pero ella parece totalmente ajena. Ha dirigido su
atención hacia otros niños. Conoce a Kenny. Tiene un gran sentido del orgullo y
un fuerte sentimiento de su propia valía. A Kenny no le gusta que le digan lo
que tiene que hacer. Sin embargo, para la profesora, aceptar su desafío no beneficiaría
a nadie, ni a Kenny, ni al ambiente de la clase. La profesora sabe que la vida
familiar de Kenny está muy degradada. Quiere animarle y, en cierto sentido, le
está pidiendo que se comprometa completamente, demostrando totalmente y de
forma positiva su capacidad. La profesora se niega a entrar en la dinámica de
confrontación de Kenny. Permanece en silencio e ignora su postura. A Kenny le
cuesta un rato enfriarse. Pero algo más tarde la profesora nota, por el rabillo
del ojo, que Kenny ya ha abierto los
libros y se ha puesto a trabajar Kenny es tozudo; también es bastante
brillante. Está aprendiendo lo que significa un trabajo acabado de verdad, y
ese nivel está relacionado con lo que significa para su profesora. Lo más
probable es que la próxima vez que se lo enseñe su trabajo sea mucho mejor. Jim
se acerca a su profesora después de clase ¿Me podrías dedicar algo de tiempo a
mediodía? Tengo un problema con los deberes de lengua que nos pusiste ayer y me
preguntaba si podrías hacerme alguna sugerencia sobre cómo enfocarlo. La
profesora le dice “Claro, Jim, ¿por qué no te sientas aquí conmigo mientras
comemos? Podemos comer y charlar a la vez”. En cuanto empiezan a comer Jim ya
está hablando a toda prisa. Se siente inseguro sobre algunas cosas, pero
30
tiene unas cuantas ideas. La profesora casi no hace más que
escuchar, asiente dando ánimos y sólo de vez en cuando hace alguna pregunta Jim
es quien habla todo el tiempo. Al final parece satisfecho. Ha redondeado
cuidadosamente la idea de su proyecto y luego se inclina hacia atrás. La
profesora sonríe y se quedan callados durante un momento, hasta que la
profesora se levanta Vamos, es hora de ir a clase Y Jim le dice: Muchas
gracias, siempre eres de gran ayuda. Pero la profesora sabe que, mucho más que
ideas y sugerencias, lo que Jim necesitaba era su aprobación silenciosa. El
silencio es con toda seguridad uno de los mediadores más poderosos del tacto.
En la interacción, el silencio puede funcionar de diferentes formas. Por
ejemplo, existe el silencio que habla. Éste es el tacto de la conversación
silenciosa en la que la charla queda desplazada o en la que las preguntas
impertinentes sólo pueden molestar o herir. La raíz etimológica de conversación
significa vivir juntos, asociación, compañía, conocimiento. El ruido de las
palabras puede hacer que resulte difícil oír lo que la mera conversación del
compañerismo puede producir[P27] . En la buena conversación los silencios
son tan importantes como las palabras que se emplean. El tacto conoce el poder
de la calma, y cómo permanecer en silencio. En otro caso, establecer silencio
significa dejar un espacio para que el niño pueda recobrarse. Este tipo de
silencio no sólo está marcado por la ausencia de discurso. Más bien, es el
silencio de la espera paciente, de estar allí mientras se mantiene una
atmósfera de confianza abierta y expectante. Puede significar una aprobación
confiada (sin interrogar o poner a prueba el humor del niño), o un resuelto
desinterés (sin serlo en realidad), o un tranquilo pasar por alto (que no es
negligencia), o una presencia discreta
(sin dar la sensación de que se está allí a propósito por el niño). Por
supuesto, el silencio del tacto no debería confundirse con el silencio negativo
que hace el vacío, como en un castigo de adulto o en el silencio del niño
desafiante y vengativo. Por último, existe el silencio del oído capaza de
escuchar. Ésta es una atención incondicional a los pensamientos y sensaciones
de la persona joven. El silencio en el tacto no significa que uno se niegue
sistemáticamente a hablar; sino que uno se da cuenta de que hay momentos en que
es más importante no dar opiniones, puntos de vista personales, consejos o
hacer cualquier otro comentario.
El tacto trabaja con la mirada Cuando la boca y los ojos se
contradicen mutuamente, el niño tiende a hacer caso de los ojos. Es el momento
de escribir en el diario. Tres veces a la semana los niños y la profesora de
cuarto pasan unos veinte minutos de la mañana escribiendo en sus diarios.
Aunque la mayoría de ellos comparten el diario con la profesora, no están
obligados a hacerlo. Aún así, muchos de ellos colocan sus diarios en la mesa de
la profesora, que los lee y los devuelve con un comentario verbal. Tanto los
niños como la profesora han llegado a apreciar este tiempo de reflexión y la
oportunidad que ofrece decir cosas y expresar sentimientos que, de no ser por
el diario, serían más difíciles de expresar. A través de los diarios la
profesora se ha enterado de muchas cosas de las vidas de los niños fuera de
esta escuela de barrio marginal. Sabe quiénes viene a la escuela por sus
propios medios, sin desayuno decente o una comida nutritiva. Conoce las
incidencias del abuso y del abandono, el alcoholismo en varias casas, los
efectos del conflicto físico, de la ausencia paterna o materna, del divorcio,
del desempleo, de la falta de hogar y del ciclo de bienestar. La vida de cada
niño es una historia que debe tenerse en cuenta al valorar su funcionamiento
escolar. Mientras la profesora está escribiendo en su diario sobre sus propios
hijos, levanta la vista momentáneamente y sus ojos se detiene en Nicole. Nicole
tiene una especial relación con esta profesora (como ocurre con muchos de los
niños). La profesora sabe que para Nicole es difícil hablar de sus
sentimientos, de los problemas que vive en su casa. La madre y el padre de
Nicole no se llevan bien.Tanto la madre como la hija viven con miedo a un
marido y a un padre agresivo. Cuando Nicole ha entrado en clase esta mañana la
profesora le ha preguntado: «¿Van bien las cosas?» y Nicole le ha respondido:
«Sí». Pero por la cara de Nicole la profesora sabe que las cosas no van bien.
Pero lo que Nicole no puede expresar hablando, ha aprendido a escribirlo en su
diario. En cierto sentido la profesora debería estar contenta. He aquí una niña
de barrio marginal, una alumna de cuarto curso, que hace cuatro meses apenas
sabía escribir una frase completa. Ahora, esta alumna está escribiendo de
verdad para poder expresarse. Pero el contenido de lo que escribe Nicole es
demasiado serio para que la profesora se sienta victoriosa. Nicole levanta la
vista de su papel y se encuentra con los ojos de la profesora «¿Van bien las
cosas, Nicole?» parecen preguntar los ojos de la profesora
31
otra vez. En esta mirada comprensiva, en estos ojos
sabedores Nicole encuentra la posibilidad de expresar su necesidad: «Nos matará
si se entera de que nos vamos a trasladar», escribe y añade: «Pero echaré de
menos a mi padre y echaré de menos a mi profesora. Ella significa tanto para
mí. De vez en cuando, los profesores y los niños leen en las caras y en los
ojos lo que es importante, interesante, molesto, conmovedor, aburrido,
emocionante, inquietante. A través de los ojos el adulto y el niño se conocen
inmediatamente el uno al otro. Cuando la cara y la voz se contradicen mutuamente,
los niños creen antes a los ojos que a la de la boca.Los buenos profesores, en
este sentido, son como los niños. Al contrario que a muchos adultos que han
olvidado esta verdad, no se les puede engañar con simples palabras. Un buen
profesor puede leer en la cara de un niño, igual que un padre o una madre
atentos pueden leer en la cara de sus hijos. La forma más sorprendente de experimentar
la presencia de otra persona es, sin duda, a través de los ojos[P28] . A través de los ojos podemos sentir el
ser más interior de la persona, su alma. Literalmente, los ojos proporcionan
una visión de la esencia de la otra persona Y a través de los ojos la otra persona también tiene
acceso a mi ser.El contacto cara acara es un contacto de ser a ser, y a través
de los ojos somos capaces de hablarnos mutuamente sobre las cosas que las
palabras no pueden expresar de forma adecuada. No importa tanto lo que se diga
sino cómo se diga: la receptividad o vulnerabilidad hace posible que ese
contacto cara a cara sea un encuentro genuino, un encuentro en que sé que me
dirijo al corazón de mi existencia. Sabemos que los ojos son capaces de
expresar emociones ambiguas. Estos ojos son ¿de amor o de odio?, ¿de entusiasmo
o de abatimiento?, ¿de honestidad o de decepción?, ¿de confianza o de miedo?,
¿de esperanza o de desesperación?, ¿de afecto o de indiferencia? La mirada
puede expresar todo esto y mucho más. Lo podemos ver en los niños con los que
vivimos Y, ¿qué es lo que ven lo niños? ¿De qué hablan nuestros propios ojos?
¿Sabemos cuándo contradice nuestra mirada lo que nuestra boca está tratando de
decir? Es importante ser capaz de interpretar los sentimientos en las caras de
los niños, estar atentos. Los ojos sólo pueden mediatizar el tacto cuando
existe un contacto cara a cara.
También aquí nos damos cuenta de que hablar de tacto es
hablar de contacto, de estar en unión. En última instancia, ser capaz de estar
atento a lo que expresa la cara, los ojos, del otro, es ser capaz de ver e
interpretar el alma del otro, ver a través de su mirada, a través de los ojos,
entender lo que da expresión a su mirada concreta. De esta forma, el gusto del
tacto, la mirada afectuosa, derrite la mirada descorazonada o hace mover el
ceño fruncido. La mirada comprensiva o conocedora se da cuanta de que en lo más
profundo de los ojos, en el cambio constante de la cara, yace la vulnerabilidad
de cada persona. ¿Cómo consigue el tacto lo que consigue? El tacto sabe cómo
funcionan los ojos. Esto significa, por una parte, que uno debe saber
interpretar lo que ocurre en los ojos de los demás y por la otra, que uno debe
aprender a expresarse a través de los propios ojos .Esto puede sonar extraño
¿No vivimos a través de nuestros ojos con naturalidad? Sí, por supuesto. Pero
igual que un gran actor aprende a interpretar el lenguaje de la cara para que
hable en nombre de todo el cuerpo con más autenticidad, muchos de nosotros
podemos acercarnos por medio de los ojos. Para ser capaces de actuar solícitamente con os
niños tenemos que estar inducidos por el amor y el cariño que hacen posible una
relación pedagógica. Puede que quiera elogiar y animar a un niño difícil, que
da guerra porque necesita llamar la atención y que se le anime[P29] . En ese caso puedo expresar palabras de
apoyo correctas, pero mis ojos traicionan mi verdadero sentimiento de disgusto.
Sólo si puedo ver más allá de la dificultad del niño y ver su vulnerabilidad
podré concertar de verdad mis ojos con mis intenciones pedagógicas respecto a
él. Por lo tanto, es importante darse cuenta de que la mirada de los ojos
normalmente no se puede conformar y manipular con tanta facilidad como las
palabras que pronunciamos. Un gesto de ánimo, una mirada comprensiva, un gesto
significativo, una cara abierta y que invita, no simplemente una serie de
habilidades del comportamiento que uno pueda aprender en un taller sobre
gestión del aula. Un profesor que llama con tacto a un niño con una mirada
afectuosa y de apoyo debe sentirse atraído afectivamente por el niño. El
profesor debe ser la propia mirada que intercambia con él.2 [P30]
2 Véase
también Van manen (1986)
32
El tacto trabaja con el gesto Nos conocemos el uno al otro,
en primer lugar, a través del cuerpo y del gesto. En una clase de tercero todos
los niños están en silencio trabajando en sus ejercicios de matemáticas. Mark
está sentado en el borde de la silla. Está muy concentrado en su trabajo.
Apenas es consciente de que la profesora se está paseando entre las filas de la
clase. Entonces se produce un momento de confusión. La repentina subida de
adrenalina por su cuerpo va seguida de la risa de los otros niños. La profesora
ha tirado de la silla de Mark; él se ha caído al suelo «Así aprenderás a
sentarte bien en la silla», le dice la profesora en tono jocoso. Pero Mark apenas
oye sus palabras. Tímidamente se vuelve a sentar. Pasa un rato hasta que
consigue ignorar las risas de sus compañeros y volver a su trabajo de
matemáticas. En otra clase de tercero los niños están realizando sus ejercicios
de matemáticas en silencio Michael está medio tirado en la silla. Está
ensimismado con sus ejercicios de matemáticas. Apenas es consciente de que la
profesora se está paseando entre las filas de la clase. De repente, la cara de
la profesora aparece junto a la suya, mirando su trabajo «iBuen trabajo,
Michael!», le dice «Me gusta tu forma ordenada de alinear los números. No
tienes ni un solo fallo». Michael casi puede sentir la calidez de la cara de la
profesora mientras ella le susurra estas palabras. Siente como una caricia, se
pone recto y endereza su posición en la silla. Apenas había notado que la mano
de la profesora en su espalda mal colocada era en parte una caricia de ánimo y
simultáneamente un gesto eficaz para enderezar su postura y hacer que se
sentara correctamente. Por una parte, el gesto corporal es sintomático del
humor de una persona, de manera que un profesor perceptivo puede detectar el
estado psicológico y emocional de un estudiante por la manera en que se coloca
o se mueve. Por ejemplo, un estudiante que está repantigado en el asiento puede
que esté cansado, aburrido o que sea un vago. En cambio, otro estudiante que se
sienta en el borde de la silla puede que esté totalmente absorto en su trabajo.
Por otra parte, el
gesto del profesor puede crear un clima, una relación, una comprensión o un
humor determinado.[P31] En ambos sentidos, el gesto corporal es
una especie de lenguaje que puede infundir significado o importancia a una
situación determinada.
Desde el momento en que los seres humanos se encuentran e
interactúan, lo primero que ocurre es que están presentes el uno respecto al
otro a través de sus cuerpos y de su comportamiento corporal. Por ejemplo, me
acerco al señor Brown con una pregunta o un comentario y, conforme hablamos, me
siento de alguna forma fortalecido y confirmado en mi intención de expresarle
mis pensamientos. Más tarde, me encuentro involucrado en una conversación
parecida con el señor Smith, pero esta vez me siento totalmente consciente de
mí mismo, dudo, y mi discurso se vuelve incomprensible y vacilante ¿Cuál es la
diferencia? Parece que la diferencia reside en la receptividad gestual de las
dos personas.Me siento más fuerte en compañía del señor Brown, porque su cuerpo
y su cara se muestran abiertos y en actitud de escucharme. Me siento débil con
el señor Smith porque no le da importancia a lo que le digo y parece tener
prisa por huir de mí. La diferencia está en la composición gestual de las
conversaciones. Algunas de estas diferencias tienen que ver con conductas
gestuales evidentes, como la forma de colocar las manos o el hecho de que haya
o no un sentimiento amistoso, una sonrisa etcétera; otras diferencias pueden
haber sido más sutiles: una mirada desinteresada o solícita, una forma atenta o
rígida de ladear la cabeza o todo el cuerpo. El profesor de ciencias está
haciendo una demostración de un experimento físico. La profesora de lengua está
presentando un poema. La profesora de arte está explicando el significado de la
arquitectura griega. Si estuviéramos presentes en estas situaciones, a menos que
prestáramos una especial atención, ni siquiera podríamos darnos cuenta cómo los
gestos y las palabras se funden en el espacio interpersonal entre el profesor y
los alumnos. La palabra es gesto, y el gesto es palabra y es mediante este
lenguaje como se configura la realidad compartida. De alguna forma, la calidad
gestual funciona dejando a los alumnos entrar con naturalidad en la realidad
significativa de la física, la literatura y el arte. A través de los gestos los
estudiantes se fijan corporalmente en el terreno de las significaciones a las
que los gestos dan vida. Esto no significa, por supuesto, que los profesores
deban estar moviendo frenéticamente brazos y cuerpo. De hecho, la profesora de
lengua apenas se mueve Mientras lee el poema está de pie, sin moverse, recta,
tranquila, concentrada en las palabras de la página que tiene delante.Todo su
ser resuena esa quietud que las palabras
33
del poema van desgranando. Sin embargo, de manera casi
imperceptible, este cuerpo aparentemente tenso de la lectora del poema parece
temblar O, ¿es el oyente quien tiembla, mirando ahora atentamente este cuerpo
poetizado? Quizás es la voz original, la forma original del propio lenguaje
poético lo que sacude profundamente tanto al lector como a los que están
escuchando. ¿Qué podemos aprender del carácter gestual de la enseñanza? Podemos
aprender que el lenguaje es como el gesto y el gesto es como el lenguaje y que
la enseñanza con tacto sabe cómo convertir los gestos en realidades de la
naturaleza, la literatura, el arte, las matemáticas, etcétera, de manera que
los estudiantes puedan entrar en ellas con naturalidad. [P32]
El tacto trabaja con el ambiente Para los seres humanos todo tiene un cierto
ambiente Una profesora acaba de terminar el último capítulo de un libro que lee
a diario a su clase. Tranquilamente cierra las tapas; algunos niños suspiran.
Hay un cierto dolor, una sensación de pérdida, cuando un buen libro se termina.
Uno desea que la historia continúe: no quiere que se acabe. La profesora conoce
esa sensación y con sutileza cultiva el poder del clima existente “A lo mejor
algunos queréis tomar prestado el libro para leerlo a solas”. Varias manos se
disparan Mientras tanto, dice la profesora: “podemos ver qué otros libros
ha escrito este autor A ver por dónde
empezamos…” La profesora que lee una
historia en clase para todos, en el tono adecuado, crea un sentido de
comunidad, así como una experiencia de narrativa compartida. Algunos profesores
creen que leer en clase es algo que sólo se hace en la escuela primaria. Pero en la secundaria
se puede crear un clima o un ambiente
especial leyendo a los alumnos y ello puede contribuir a revalorizar la
historia y la literatura, a la vez que a crear un valor compartido. Los profesores
crean un clima especial no sólo por lo que dicen sino por la forma en que se
presentan a los alumnos. Provocan un cierto clima por la forma en que trabajan
con las dimensiones espaciales y temporales de su aula. Este clima se crea
mediante la distribución del mobiliario y el tratamiento de las paredes y los
pasillos. El aula de cada profesor y de cada escuela tiene un
determinado carácter. La cuestión no es si debe crear un
ambiente, sino qué tipo de ambiente conduce más hacia las relaciones
pedagógicas. Los niños son bastante sensibles al ambiente en el que comparte
las experiencias. Un profesor que les lee por obligación, o para mantenerlos
tranquilos hasta la hora de acabar, o un padre que lo hace hasta la hora de
dormir, o simplemente para cumplir una promesa, probablemente no disfrutan de
lo que leen. No crean un verdadero clima narrativo. Una experiencia de lectura
en que tanto el padre como el niño están involucrados en la historia que están
leyendo, y en la que el niño puede sentir que existe un sentimiento y una
experiencia compartidos, es muy diferente. No sólo el adulto y el niño
disfrutan de la historia, sino que disfrutan del placer que se proporcionan
mutuamente. Una profesora de escuela secundaria les dice a sus alumnos de
octavo: “Tengo una bonita historia, titulada “Mil grullas de papel”, que me
gustaría compartir con vosotros para conmemorar el Día de los caídos, en que se
recuerda a los que perdieron la vida como resultado del conflicto y la guerra”.
La profesora ya ha proporcionado un contexto para la historia. Son las secuelas
de la Segunda Guerra Mundial. La bomba atómica ha forzado a Japón a acabar la
guerra, pero todavía hay gente que muere La profesora empieza a la lectura. La
clase se instala. Pero conforme se desarrolla la historia, los alumnos se dan
cuenta de que la propia profesora reacciona con dificultad a la historia. Su
voz tiembla, y no de manera artificial, para crear una sensación de drama. Está
emocionada de verdad. Lo que los alumnos detectan es la vulnerabilidad de la
profesora a la fuerza de la narrativa. Pero también reconocen esa reacción de
la profesora en ellos mismos Y resulta interesante que ninguno de estos
adolescentes se aproveche de la situación para burlarse de la profesora ¿Por
qué no? Sería fácil reírse del sentimentalismo. Pero quizás estos sentimientos
no fueran sólo sentimentalismo. La historia revela verdades universales. Todos
los estudiantes están afectados por la historia. La profesora cree que es mejor
parar, y le dice a uno de los alumnos:
“¿Puedes continuar leyendo? Me parece que esta historia siempre me sobrecoge un
poco”. Cuando la lectura se acaba la profesora es consciente de que a unos
cuantos alumnos les ha conmovido la historia.Alguno se frota un ojo rápidamente
con un dedo y otros mantienen sus cabezas bajas para evitar que
34
se les note cómo les ha afectado. Nadie habla. El silencio
que se palpa no es un silencio de atención, de espera o de obediencia. Es la
quietud que permite que la historia se dilate para invitar a la reflexión, al
juicio, a la aceptación de que es algo profundo y poderoso.
El tacto trabaja con el ejemplo Lo único que podemos hacer
es ser un ejemplo para las nuevas generaciones. La profesora de lengua está
descontenta por la calidad de la escritura de su clase de undécimo. Tiene
graves problemas para leer algunas de las redacciones porque la caligrafía es
ilegible. Se asegura de que la suya sea impecable en sus comentarios a las
redacciones. En clase realiza un esfuerzo extra para producir una caligrafía
perfecta en la pizarra. Procura dejar que los estudiantes reacciones mostrando
cómo una escritura clara hace que un texto sea más agradable y personal ¿No nos
sorprende y nos gusta recibir una carta de un amigo y reconocer su
característica y bonita caligrafía? Es como reconocer la agradable voz de una persona
conocida. Muchos profesores creen que enseñar poniendo ejemplo, o mejor, siendo
el ejemplo que los estudiantes deberían emular, puede ser sutil a corto plazo
pero al finar resulta muy eficaz. La profesora de inglés que acabamos de
describir está dando un ejemplo sin concederla una especial atención. Por
supuesto, a veces uno puede querer ser más explícito. Pero incluso en esas
ocasiones el profesor puede mantener el tacto: la profesora de lengua acaba de
escribir en la pizarra con estilo fluido y bonito. Para los alumnos es evidente
que no está simplemente escribiendo algo deprisa. Luego se aleja un poco de la
pizarra y, mientras contempla su escritura desde el lugar de los alumnos, dice:
«Espero que os deis cuenta de que estoy intentando cambiar mi vida. De ahora en
adelante espero que seáis capaces de leer lo que escriba para vosotros» y
añade: «Sabéis, presentar un texto a otras personas es como ir a una cita y
ponerse presentables y agradables para la persona con la que hemos quedado. Me
temo que algunas veces mi escritura tiene "halitosis" A partir de
ahora estoy decidida a cambiar mi vida»
Naturalmente, no se puede influir en todos los grupos ni en todos los
alumnos con el ejemplo y el estímulo sutil. Pero, desde luego, no tiene mucho
sentido devolver una redacción a un
alumno con tono enfadado o quejumbroso. Es mejor decir, por
ejemplo: «Me gusta el contenido de tu redacción, se nota que has trabajado,
pero por la letra parece que lo has hecho demasiado deprisa». Algunos profesores parece que pretendan
enseñar mediante ejemplos negativos, como los que insisten en exigir una buena
letra a sus alumnos aunque la suya resulte sencillamente abominable. Otros
profesores aconsejan a sus alumnos no fumar pero son incapaces de dejar el
tabaco. Por supuesto, los buenos profesores no temen mostrar que tienen
dificultades con algunas cosas. Pero les muestran lo que significa hacer una
verdadero esfuerzo. Actuar
con tacto utilizando el propio ejemplo positivo como forma de enseñar desvía al
niño del enfoque negativo[P33] . Es importante darse cuenta de que, tanto
si les gusta como si no, los adultos sólo pueden enseñar mediante el ejemplo a
las generaciones más jóvenes. Mostramos a los niños ya los jóvenes lo que
hacemos de nuestro mundo, cómo vivimos en él, y lo que este mundo significa
para nosotros. En este sentido, todos somos profesores, aun cuando algunos no
tengamos el más mínimo deseo de ser educadores .Todos somos profesores en la
medida en que enseñamos a los niños y a los jóvenes, a través de nosotros mismos,
de nuestras formas culturales de vida ya través de nuestras vidas individuales,
cómo se debe vivir.
[P1]Con
el simple hecho de escuchar a un alumno, el se siente comprendido y por lo
tanto sus actitudes mejoran. Puesto que se siente con consideración.
[P2] No
siempre debemos mostrar interés, osea si debe tener pero debemos saber en qué
momento intervenir
[P3]A
la excesiva libertad se le llama “libertinaje” y en este caso el niño afecta su
vida, por tanto es importante dar a conocer ciertos límites.
[P4]En
este caso no le hacen conocer al niño que es algo malo sino que se trata
simplemente observar y conocer el porqué de ese miedo.
[P5]Esto
quiere decir formar a un alumno compete, que sea capaz de subsistir en una
sociedad.
[P6]Es
muy importante el estilo que cada profesor se crea puesto que de esta manera
los alumnos se siente en confianza y sienten la oportunidad de acercarse al
profesor el cualquier momento.
[P7]Es
muy importante que exista confianza por parte del alumno y profesor, para que
de esta forma saber resolver estas situaciones
[P8]No
sabemos en qué momento pueden suscitarse diversas situaciones , pero
teniendo el tacto pedagógico es mas
fácil resolverlas
[P10]Cuando
se actúa de manera controladora no se
obtiene el mismo resultado que cuando actuamos con tacto, esto es lo que
hace la diferencia de si queremos obtener buenos resultados o no.
[P11]Es
importante saber que palabras utilizar y en qué momento para de esta forma el
alumno se sienta apoyado.
[P12]No
siempre es pertinente estar en todo momento frente a un conflicto, pero
respecto al conflicto no quiere decir que ya no hay interés en el al contrario
es prudente que el alumno en cada
situación actué autónomamente.
[P13]Esta
es una forma de aprendizaje autónomo, lo que quiere decir que el niño puede ser
capaz de resolver ciertos conflictos, pero también es cierto que en ocasiones
los padres no atienden correctamente a sus hijos y por lo tanto no tienen un
desarrollo pleno.
[P14]Si
los padres son sobreprotectores provocan que esos niños se vuelvan dependiente
es decir que no sean capaces de tomas sus propias decisiones, pero en otro
aspecto cuando se quiere tener el control sobre ellos es probable que traten de
ocultar ciertas cosas y no darnos cuenta
que están teniendo ciertos problemas.
[P15]Siempre
debemos utilizar palabras que hagan que el alumno se sienta motivado provocando
ganas de superarse.
[P16]La
base principal es la confianza de este modo existe el tacto para atender
situaciones imprevistas.
[P17]Lo
verdadero es que cada alumno tiene diferentes características, nosotros debemos
identificarlas y tratar a los alumnos de acuerdo a ellas.
[P18]Conociendo
las propias habilidades, el niño se vuelve autónomo (competente)
[P19]En
este caso lo alumnos muestran aberración, en este caso debemos proporcionar
lecturas de su agrado.
[P20]Crear
un ambiente adecuando con clases siempre diferentes.
[P21]En
este caso nuestro alumno no se sentirá forzado, de esta forma logra un
aprendizaje significativo.
[P22]Conociendo
estos aspectos nosotros sabremos como interactuar con nuestros alumnos.
[P23]Como
docentes debemos dominar el uso de estos sentidos.
[P24]La
voz puede ser un elemento fundamental, con ella se determinan las emociones que
se provocan en los alumnos.
[P25]Si
se hace lo contrario los alumnos se sienten obligados y no tienden a responder
inadecuadamente
[P26]El
tacto es fundamental para solucionar distintos conflictos, pues que cada alumno
tiene características diferentes.
[P27]Se
debe enseñar a los alumnos aprender a escuchar a los demás y respetar diversas
opiniones.
[P28]A
través de ella se encuentran diversos sentimientos.
[P29]Con
estos aspectos el niño se siente en confianza permitiéndole un buen desempeño
de una forma motivada.
[P30]De
esta el alumno se siente con valor, es decir recibe atención sintiéndose
importante.
[P31]Es
muy importante el estado en el que nos encontramos, de esta forma transmitimos
nuestros sentimientos, si estamos
enojados se crea un ambiente tenso lo cual incomoda a los alumnos.
[P32]El
lenguaje que se emplea es importante.
[P33]Nosotros
somos el principal ejemplo para nuestros alumnos (:
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